lunes, 24 de septiembre de 2007

¿Qué pasa con el Rey?

Los humoristas gráficos de El jueves, un joven catalán que quemó una foto y dos periodistas de Deia. Todos han compadecido ante un juez (o lo van a hacer) por supuestas injurias, faltas, tratamientos vejatorios y lo que sea, hacia el rey y/o la familia real.

A mí no me gustan los reyes, ni siquiera los magos de oriente. Y lo digo desde el más absoluto de los respetos (sobre todo, hacia toda esa gente llana que los aprecia gracias a una eterna campaña de propaganda). Igual que no me gusta la Guardia civil o la Legión: cuerpos armados creados en regímenes no democráticos.

No obstante, el caso de la casa real es distinto: su trabajo es representar a España. Imagen pura y dura. Pero una imagen que no puede ser, en ningún caso, dañada. ¿Y por qué no? Porque todavía ninguna acusación o sentencia lo ha explicado.

Resulta que nos quejamos mucho de la ausencia de libertades en Estados Unidos, y allí tienes derecho a quemar la bandera, precisamente, porque sienten que ese gesto de generosidad es lo que da lustre al símbolo.

Pero España es diferente, es la caverna de la democracia, un país lleno de trogloditas reaccionarios que son incapaces de comprender lógicas como la del trapo de barras y estrellas. Porque no se trata sólo de la inviolabilidad de la familia de Borbones. Además, hay que aguantar a la pléyade de defensores de la monarquía que, en muchos casos, flaco favor le hacen.

Que países como Inglaterra, Suecia o Noruega la mantengan da que pensar. Pero tampoco me convence. Prefiero creer que es la extravagancia de estados mucho, mucho más evolucionados que el español.

Pero... que no, que no me gustan, que se vayan. Con respeto, pero lejos. Y sí, prefiero a Aznar como Presidente de la República (que por lo menos podemos descojonarnos de él) que a Juan Carlos como Rey de España.

2 comentarios:

Cristina Perales dijo...

Lo cierto es que es del todo denigrante lo que está pasando en nuestro país. También yo he contribuido al tema con una pequeña reflexión en mi blog (es una indirecta para que cliquéis en Mediación y Conflicto!!!).
No sólo la comparecencia de ciudadanos ante la Audiencia Nacional, sino el bombo que los medios de comunicación están haciendo con una cuestión que merece ser tratada con más detenimiento.
En definitiva no hacemos más que preguntarnos dónde está la España multinacional que nos prometieron, dónde está la modernidad de este Estado... y lo más triste de todo es que a estas alturas de la película debamos preguntarnos si en este país existe la libertad de expresión.
Quizás debamos ser valientes y aceptar que en España aún estamos en transición y según qué plantamientos y según qué pensamientos aún están condenados al ostracismo político.
Quizás en otra cuestión y en otro momento más optimista ;)
Saludos

MalFet dijo...

En cuanto a la defensa a ultranza de las libertades tengo que decir que la libertad de la que nos deberíamos preocupar es la libertad de pensamiento, y pensar más allá de los tópicos. Con tanta libertad de expresión y acción descuidamos la educación de los menores a contenidos televisivos y de prensa realmente censurables. La libertad es importante pero más importante es la educación y la seguridad ciudadana.

En cuanto al valor incuestionable de la democracia creo que no es más que otro tópico. De hecho opino que una vez corrupta es uno de los peores métodos de gobierno. Pues en lugar de velar por el pueblo, compiten por el poder y se tiran los trastos unos a otros. Nos desinforman o mienten descaradamente y quedan impunes de todo pues no tenemos otra opción. Por mi parte confío más en una persona que nació con el poder y fue educado para gobernar y que la riqueza del país le enriquece, que en otra cuya verdadera profesión es ser elegido para un cargo de gobierno. Lo que es más bonito no tiene que ser lo mejor. Y me refiero también a la ley de la memoria histórica, las leyes de género y demás. Lo que pasa es que a nadie nos gusta que nos gobiernen, y con la democracia parece que nos gobernamos nosotros mismos pero eso no es más que una ilusión.

De todas formas se trata de la agresión contra una persona y contra una institución. No es la primera vez que hacen "humor" irreverente con la casa real. Es un tipo de humor con el que pueden denigrar a cualquiera. También contigo (no lo harán si no te conoce nadie, no porque no sepan hacerlo). No hace falta tener razón en el contenido ni hacer crítica válida. Ahora si a cualquiera le caricaturizan en posición sexual explícita en la primera plana de una revista mientras le califican de inútil, puede denunciar a la revista perfectamente. No hace falta ser príncipe para que la justicia te defienda en eso. A veces parece que nos olvidamos de los motivos de las cosas para darle vueltas al tópico de moda.