martes, 23 de diciembre de 2008

Gabon zoriontsuak denoi


Como en el Cuento de Navidad, de Charles Dickens, el fantasma del pasado vino a verme hace poco, y me asustó con los recuerdos de lo que duele la espera, la angustia, la impotencia y la resignación.

El fantasma del presente duerme en la habitación de al lado para que, cada mañana, piense que no se ha acabado, que todo puede volver a repetirse, que no se es recomendable hacer planes ni sonreír del todo libremente, que el cáncer tal vez siga ahí.

Y el fantasma del futuro me acongoja, retiene y contiene todos mis planes. Ata mis previsiones y no deja que me haga a la idea de que, en 2009, hay grandes proyectos, como un blog vacío que, con ilusión y buenos amigos, es más seguro que se completen.

En fin...

Como en el Cuento de Navidad, de Charles Dickens, el fantasma del pasado vino a verme hace poco, y me recordó que de todo se sale, que con fuerza, con cariño y con la compañía de todo el nos quiere bien, la recuperación no sólo es más llevadera: es mejor.

El fantasma del presente duerme en la habitación de al lado para que, cada mañana, piense que no se ha acabado, que hay que seguir luchando, batallando, pero siempre con empuje y entusiasmo. Que lo bueno es hacer planes a corto plazo e ir preparando el terreno para los que vendrán a medio y a largo.

Y el fantasma del futuro me anima, me refuerza y me enseña los buenos, los grandes planes que comparto con personas maravillosas para 2009. Que sólo necesito ir trabajando el día a día para asegurarme de que disfrutaré de lo que venga.

En fin...

Que hemos venido para pasarlo bien, ser felices y ayudar a quienes nos acompañan a que lo sean, porque si no somos egoístas, la alegría de los demás acabará por contagiarnos. Para ayudar a que lo que queda de semana sea especialmente feliz, os dejo con una fotografía que me encanta.

1 comentario:

Iker dijo...

Coño Merodio, me has emocionado...